Antonio Rodríguez Franco, canastas desde el cielo
OPINIÓN GP | PACO LUNA | GRANADA ES BALONCESTO
Recientemente hemos sabido del fallecimiento de un baloncestista mundialmente conocido e ídolo de muchos en nuestra infancia. Les hablo del brasileño Oscar Smith Becerra. Uno de los mejores tiradores que se ha visto jamás y ha sido espejo de muchas generaciones para lanzadores de todo el mundo.
Su humanidad y sencillez calaron hondo en todos los lugares que tuvieron la fortuna de disfrutar con su juego. Supongo que allí arriba, en el cielo, continúa deleitando con sus triples, con otros muchos jugadores que nos dejaron y aún tenemos en el recuerdo.
A mí personalmente de niño me marcó mucho la pérdida de Fernando Martín. Menudo revuelo se formó en aquella época. Recuerdo que me puse a ver un CAI Zaragoza – Real Madrid un domingo por la tarde y minutos antes del comienzo cortaron la emisión para dar la noticia.
Lo que parecía a priori una buena tarde de baloncesto, se transformó en un 4 de diciembre trágico. Todas las cadenas y medios de comunicación no hablaban de otra cosa, fue un momento difícil de olvidar.
También me acuerdo de la muerte de otros jugadores: Rafa Rullán, el malogrado Petrovic, Josep Pujolrás, Matt White o Kobe Bryant. Además de Sibilio más recientemente. Todos dejaron una profunda huella y aún les recordamos, creo que nunca les olvidaremos.
Huella imborrable
Aquí en Granada también sufrimos una huella que siempre estará con nosotros. Les hablo de Antonio Rodríguez Franco, el excapitán de Oximesa que nos dejó en el 2003 en un terrible accidente de tráfico.
Un ejemplo que fue más allá de una cancha de baloncesto, salvando vidas como bombero y que aún perdura en el recuerdo de los granadinos, como una persona siempre al servicio de los demás.
Hoy es el gran protagonista de este pequeño homenaje, que espero que te llegue allí arriba, que seguro tendrás un lugar privilegiado. ‘Va por ti ‘Franky’.
El baloncesto y el cuerpo de bomberos, sus dos grandes pasiones
Antonio Rodríguez Franco (04-08 -1957) nació en una de las ‘ciudades’ más bellas del mundo como es el Albaicín. Allí empezó a dar sus primeros pasos como jugador hasta llegar al Club Deportivo Universidad.
Era un alero de 1.96 fuerte y temperamental, con gran presencia en el vestuario y resultó seleccionado por el equipo nacional universitario. Tuvo alguna oferta en Cataluña pero le tiró el amor por su tierra y permaneció jugando a las orillas de la Alhambra.
Formó parte del histórico Oximesa, al que llegó a ser el capitán, logrando aquel sonado ascenso inolvidable, un 17 de Mayo de 1986, en el pabellón Ciudad Jardín ante Caja de Ronda.
Antonio llegó a jugar en la máxima categoría del baloncesto español, anotando 18 puntos en un total de 10 partidos en la temporada 86-87. Su mayor anotación en ACB (4 puntos) tuvo lugar en una cancha mítica, el Palau Blaugrana ante los Epi, Sibilio, De La Cruz, Solozabal, etc.
Salvar vidas su otro gran entusiasmo
Cuentan sus compañeros que acudió a más de un entrenamiento manchado de tizne, recién salido de algún incendio, y es que la profesión de bombero la llevó a su máxima expresión.
Si en baloncesto consiguió llevar a su equipo a lo más alto como es la ACB, en su profesión impulsó la modernización del Cuerpo de Bomberos y consiguió dotar a la capital de uno de los parques más vanguardistas de Andalucía.
Nunca dejó definitivamente el baloncesto, que continuó con las habituales ‘pachangas’ con sus compañeros del cuerpo de bomberos, incluso se le propuso formar parte de la directiva del extinto CB Granada.
En Granada todavía permanece su recuerdo y han sido multitud de homenajes los que han tenido lugar en la cuidad, que tanto hizo por ella.
Han pasado los años, aunque las buenas personas siguen en nuestro recuerdo para siempre. Nunca se olvida a todos aquellos que tanto bien hicieron en su vida. En el cielo, a buen seguro que seguirá metiendo canastas. Desde aquí abajo continuas en nuestra memoria.
Descansa en paz ‘Franky’


