Los cuarenta y tantos
OPINIÓN GP | FRANCISCO GONZÁLEZ GARCÍA | DESDE EL FONDO DE LA CÁRCEL
Acabando el año pasado escribía en este espacio sobre los puntos necesarios para no descender de categoría y abandonar la loca segunda división donde se producen resultados inesperados, goleadas a porrillo y, en algunos casos, empates in extremis. Ya sabemos que las estadísticas están para romperlas y hay que fiarse menos de ellas que de los pronósticos del Tezanos.
En todo caso, los números dicen que con 50 puntos es casi imposible bajar y que puede que con 48 sea suficiente aunque sea rogando a todos los santos del santoral. Escuchaba el otro día en canal Sevilla y Betis, que al Cádiz le pueden bastar 48 puntos para salvarse. Nos lo podemos aplicar y entonces bastaría con ganar dos partidos de los ocho restantes.
Venimos de dos derrotas fuera, casi lógicas con equipos que están luchando por subir o entrar en la promoción de ascenso. No sé quien tuvo la idea de decir que si ganábamos esas dos visitas todavía podíamos soñar con entrar en promoción. ¿De verdad alguien pensó en eso viendo el nivel del equipo? Quizás fuera un pronóstico alucinante de la IA.
Nos quedan 8 partidos y en casa jugamos a la estupenda hora de las 2 de la tarde contra la Cultural, esa debe ser una victoria o volveremos a estar en peligro pues daríamos vida a un rival directo. Luego visitamos Albacete, a saber qué partido hacemos fuera. ¿El de Castellón o el de la Coruña?.
Luego nos visita el Almería, que a poco nos puede pasar por encima y luego dos visitas fuera contra Córdoba y Zaragoza. Ahí puede estar la salvación. Luego nos viene a casa el Burgos. Quizás de nuevo en ese partido nos estemos jugando la vida o respiremos.
Última visita a un Mirandés que puede estar descendido y que nos trae buenos recuerdos de otras temporadas y no quisiera jugármela en la última en casa contra un Gijón, que puede, puede no se juegue nada y a lo mismo, ojalá, tampoco nosotros nada.
Ya ven todo son conjeturas, pero lo que es seguro es que el equipo esta justito, con un entrenador que intenta sacar rendimiento a una plantilla que, desde luego, no es para ascender. Lo de “directiva dimisión” tiene toda su lógica pero, por favor, grítenlo al acabar los partidos. Con el balón en juego solo nos queda animar para llegar a los cuarenta y tantos o los cincuenta y poco.

